Cuando algo se acaba, o cuando no llega a empezar como en este caso, lo que queremos no es olvidar realmente. Me costó menos de un mes enamorarme de ti y dos largos años olvidarte... pero en realidad nunca te olvidaré, ni tampoco quiero olvidarte... porque por ti sentí cosas muy bonitas y viví cosas irrepetibles... solo buscaba recordarte con cariño, que tu recuerdo no me hiciera daño... La historia que abajo os cuento habla de ese proceso de "olvido", que es en primera persona. Espero que os guste...
Olvidar
Hace tiempo comprendí que más vale la pena pensar en uno mismo, que anteponiendo tus intereses a los míos no voy a ninguna parte, comprendí que yo debo ser la persona más importante para mí, que debo ser la primera de mi lista. Hace tiempo me di cuenta de que ser tu amiga ya no me basta, que estoy cansada de que me hables de otras, que no puedo soportar estar a tu lado y al mismo tiempo estar tan lejos, y por eso me alejé de ti. Hace tiempo me di cuenta de que tú no sentías lo mismo, de que debía olvidarte, de que ni la distancia funcionaba y pensé volverme loca intentándolo. Hace tiempo me cansé de llorar por ti, me cansé de extrañarte, de solo pensar en ti. Hace tiempo me di cuenta de que te quería y hace solo dos minutos me di cuenta de que ya no pienso en ti.
Pero ahora no entiendo nada, ¿qué ha pasado de ayer a hoy? Tengo la sensación de haberme acostado suspirando por tu ausencia y ahora… nada. Eras lo último en mi cabeza al irme a dormir y lo primero en cuanto abría los ojos, eras protagonista de mis sueños y un murmullo en mi cabeza todo el día, ¿qué estará haciendo?, ¿con quién estará?, ¿se acordará de mí?, ¿estará pensando en mí? Y, de repente, has sido un recuerdo lejano… Pero no puede ser, después de dos años siendo mi único pensamiento ¿ha bastado una noche para olvidarte? Y, ¿por qué esta noche y no el mes pasado o el anterior?
No, no ha sido esta noche, si me pongo a pensar… quizás desde hace un tiempo no estás tan presente… es verdad… ya no me fijo por la calle esperando encontrarte por casualidad, ya no me pongo nerviosa si veo que estás conectado en el Messenger, ya no me paro en tu nombre en la agenda del móvil pensando en llamarte… desde hace un tiempo ya no eres mi único pensamiento, poco a poco, otras cosas te han ido desplazando, no cosas más importantes, solo diferentes.
Sin embargo… no puede ser tan fácil… ¿cómo saber que realmente te he olvidado? He tenido esa sensación tantas veces y luego… al encontrarte… nada, seguía sintiendo lo mismo… y era frustrante. Verás… ahora me empezaré a obsesionar, pensaré todo el rato en si realmente te he olvidado o no… ¿pero cómo averiguarlo?... La única solución sería verte entonces… ¿llamo o no?... Mmm...… No, no voy a llamar… no sé si estoy preparada… y si realmente no te olvidé… y si te veo y vuelvo a lo de antes… prefiero quedarme con la duda y no pensar en ti, por lo menos no serás el centro de todo en mi vida.
Estaba anocheciendo mientras ella caminaba hacia casa absorta en sus pensamientos, como siempre, aunque ya no eran los de siempre. Por primera vez no daba el rodeo habitual, para ver si se propiciaba el encuentro casual; por primera vez no miraba a los lados nerviosa por si le veía; solo concentrada en el camino, escuchando la música del mp3, tarareando la canción que sonaba y pensando en la cena.
Pero ahora no entiendo nada, ¿qué ha pasado de ayer a hoy? Tengo la sensación de haberme acostado suspirando por tu ausencia y ahora… nada. Eras lo último en mi cabeza al irme a dormir y lo primero en cuanto abría los ojos, eras protagonista de mis sueños y un murmullo en mi cabeza todo el día, ¿qué estará haciendo?, ¿con quién estará?, ¿se acordará de mí?, ¿estará pensando en mí? Y, de repente, has sido un recuerdo lejano… Pero no puede ser, después de dos años siendo mi único pensamiento ¿ha bastado una noche para olvidarte? Y, ¿por qué esta noche y no el mes pasado o el anterior?
No, no ha sido esta noche, si me pongo a pensar… quizás desde hace un tiempo no estás tan presente… es verdad… ya no me fijo por la calle esperando encontrarte por casualidad, ya no me pongo nerviosa si veo que estás conectado en el Messenger, ya no me paro en tu nombre en la agenda del móvil pensando en llamarte… desde hace un tiempo ya no eres mi único pensamiento, poco a poco, otras cosas te han ido desplazando, no cosas más importantes, solo diferentes.
Sin embargo… no puede ser tan fácil… ¿cómo saber que realmente te he olvidado? He tenido esa sensación tantas veces y luego… al encontrarte… nada, seguía sintiendo lo mismo… y era frustrante. Verás… ahora me empezaré a obsesionar, pensaré todo el rato en si realmente te he olvidado o no… ¿pero cómo averiguarlo?... La única solución sería verte entonces… ¿llamo o no?... Mmm...… No, no voy a llamar… no sé si estoy preparada… y si realmente no te olvidé… y si te veo y vuelvo a lo de antes… prefiero quedarme con la duda y no pensar en ti, por lo menos no serás el centro de todo en mi vida.
Estaba anocheciendo mientras ella caminaba hacia casa absorta en sus pensamientos, como siempre, aunque ya no eran los de siempre. Por primera vez no daba el rodeo habitual, para ver si se propiciaba el encuentro casual; por primera vez no miraba a los lados nerviosa por si le veía; solo concentrada en el camino, escuchando la música del mp3, tarareando la canción que sonaba y pensando en la cena.
*********
Un saludo a todos**
4 personas se pasaron y dijeron...:
Hola, que gusto dejar el primer comentario ^^ ...me gustó el tema, es tan real que duele. Y está bien llevada la historia, tiene su ritmo. Pero ¿qué pasa después? yo quiero saber! :D
Un saludo
"Es tan corto el amor y es tan largo el olvido"
Neruda lo dijo así, pero échale paciencia, al final el olvido llega, siempre ;)
Me he sentido terriblemente identificada con la historia. Como bien dice Virginia se cura, aunque la cuestión es que ese olvido sólo llega de manos del tiempo. No es un olvido real, sino un recuerdo tenune que deja de hacernos daño. Bonito relato, porque es tan real y verídico como miles de historias. Un placer volver a leerte después de tanto tiempo, por cierto.
Muy bonito. Y muy linda la frase de Neruda que nos acerca Virginia.
Saludos.
Publicar un comentario en la entrada